PCLogin()

Already happened story

MLogin()
Word: Large medium Small
dark protect
Already happened story > The Cat’s Curse (español) > 35. El poder económico de Haruka

35. El poder económico de Haruka

  El amanecer apenas te?ía de naranja las nubes cuando tres chicas avanzaban por la acera casi desierta, cada una llevando una peque?a maleta.

  Al frente caminaba Haruka, con su postura elegante y su rostro sereno e inexpresivo como siempre. Su paso era firme y constante. Detrás de ella, Mochi y Miyu iban prácticamente saltando de emoción, incapaces de ocultar su entusiasmo.

  El día anterior, Zeke les había llamado para informarles que todo estaba listo para su "viaje de entrenamiento”. No dijo a dónde, ni quién las acompa?aría, solo que sería un viaje corto, de un par de días.

  La sorpresa de Mochi al descubrir que el agente asignado sería Haruka fue tan grande que casi dejó caer su maleta. Desde entonces, no había dejado de sonreír.

  —?No puedo esperarlo! ?Serán unas vacaciones fantásticas! —proclamó Mochi con los ojos brillantes.

  Haruka ni siquiera volteó; solo suspiró muy, muy levemente.

  —Mochi… esto no son vacaciones. El objetivo es que tú y Miyu dominen por completo el uso de sus armas. Nada más.

  Pero para Mochi era imposible verlo así. Iban rumbo a una posada junto a un enorme lago, famosa por sus aguas termales y sus paisajes relajantes. En su mente, eso y la palabra “vacaciones” eran básicamente lo mismo.

  Miyu le dio un golpecito en el brazo a Mochi.

  —No te desanimes, Senpai. Seguramente no estaremos entrenando todo el tiempo. En los ratos libres podemos disfrutar de las aguas termales… y quizá turistear un poco —comentó, completamente convencida de su propio optimismo.

  Después volvió su atención a Haruka.

  —Por cierto, Haruka-san… ?por qué entrenar justo en esa posada? ?No era más fácil hacerlo aquí, en la ciudad? ?Tiene algo especial como para viajar tan lejos?

  Haruka no se detuvo ni giró la cabeza. Su voz calmada se dirigio hacia ellas con la misma serenidad de siempre.

  —El ambiente de ese lugar es único. El aire rebosa de éter natural. Se concentra allí en niveles mucho más altos que en cualquier otro sitio —explicó—. Precisamente por eso es perfecto. En un lugar así podemos utilizar un método de entrenamiento que sería muy difícil aplicar en cualquier otra parte.

  Miyu abrió los ojos con curiosidad.

  Mochi tragó saliva, emocionada.

  Continuaron su marcha hasta llegar a la estacion donde abordaron un bus que la llevaria a su destino.

  No pasó mucho antes de que el grupo se encontrara con el primer gran dilema del viaje: ?quién se sentaría junto a Mochi?

  El autobús tenía asientos dispuestos de dos en dos, así que solo una podía acompa?arla.

  —Soy la líder de esta misión, así que obedece órdenes y busca otro asiento —dijo Haruka con frialdad, apelando a su autoridad como líder temporal y a su rango superior.

  —Ser líder no tiene nada que ver con esto. Es solo un asiento, no afecta a la misión. Así que yo me sentaré junto a Senpai —replicó Miyu sin ceder ni un milímetro.

  —Si solo es un asiento, entonces no te importará buscar otro —contraatacó Haruka, con un tono demasiado afilado para ser casual.

  Ambas se quedaron mirándose fijamente, ninguna dispuesta a retroceder. Pasaron varios segundos de un duelo silencioso hasta que, casi sincronizadas, giraron la cabeza hacia Mochi.

  —?Sempai!

  —?Mochi!

  —??Junto a quién te sentarás!? —dijeron al unísono.

  —Ehhh… yo… —Mochi sintió cómo una gota de sudor le deslizaba por la sien. ?Cómo habían terminado en una pelea tan infantil?, dejo escapar un suspiro— Está bien, si quieren que decida… ?entonces decidiré!

  El motor del autobús rugió y el conductor anunció que debían colocarse el cinturón porque estaban por partir. Mochi se incorporó y se asomó por encima del respaldo para mirar hacia atrás.

  Allí estaban Haruka y Miyu… sentadas una al lado de la otra, con expresiones claramente insatisfechas, como si hubieran perdido ambas.

  —Ya escucharon —dijo Mochi mientras se ajustaba el cinturón—. Pónganse el cinturón y pórtense bien. Aprovechen esta oportunidad para llevarse mejor.

  Haruka apretó los labios.

  You could be reading stolen content. Head to Royal Road for the genuine story.

  Miyu infló las mejillas.

  Y, sin hablarse, ambas obedecieron.

  El resto del viaje transcurrió con relativa tranquilidad. A medida que el autobús avanzaba por la carretera rodeada de monta?as, Mochi comenzó a sentir algo diferente… como un cosquilleo extra?o recorriéndole los brazos.

  No le dio mucha importancia al principio, pero cuando la sensación aumentó, no pudo evitar incorporarse y asomarse por encima del respaldo de su asiento. Aunque el colectivo estaba casi vacío —ya eran de las últimas paradas y la mayoría de los pasajeros había bajado— Mochi decidió susurrar, ára evitar ser oida por otros.

  —Oye… ?ustedes también sienten que el ambiente está raro? Se siente… cargado, como si hubiera energía flotando por todas partes.

  —Sí, yo también lo siento —respondió Miyu, frotándose los brazos—. Es como electricidad en el aire… me pone la piel de gallina.

  —??Verdad?! Mira a Kero —Mochi levantó la mano para mostrar cómo la manga de la parka temblaba, agitándose como si estuviera vibrando de emoción—. Parece que le encanta este lugar.

  Kero hizo un movimiento rápido, como una sacudida feliz.

  Mochi y Miyu miraron entonces a Haruka, buscando una explicación.

  Haruka bajó el libro que estaba leyendo, marcó la página con un dedo y habló con calma:

  —Ese es el éter en el ambiente. La concentración aquí es bastante grande… y será aún mayor cuando lleguemos. Si preguntan por su origen, se desconoce. Hay varias teorías, pero ninguna comprobada. —Cerró el libro con suavidad—. Pero para nuestro propósito, nos será muy útil.

  Haruka desvió la mirada hacia la ventana y se?aló con la barbilla.

  —Miren. Desde aquí ya se puede ver la posada.

  Mochi y Miyu se pegaron al vidrio de inmediato.

  —?Uaaaaaah…!

  —?Es enorme!

  Sobre la colina, rodeada de árboles y ba?ada por la luz cálida del sol, se alzaba una gran posada tradicional. Su estructura, elegante y amplia, parecía más una peque?a mansión tradicional que un hospedaje común.

  Al bajar del autobús, una ráfaga de aire frío de monta?a las golpeó de lleno.

  —?U-UUGH… qué frío hace! —Mochi se abrazó a sí misma, encogiendo los hombros y arqueando la espalda—. Ojalá tengamos suerte y caiga nieve… pero ?hace demasiado frío! Vamos rápido adentro o… ?se me va a congelar la cola!

  Un peque?o “pffft” escapó de Miyu, tratando de no reír al imaginarse eso.

  Las tres se apresuraron hacia la entrada. El interior estaba calido, iluminado por lámparas de papel y decorado con un estilo tradicional perfecto para la atmósfera del lugar. El olor a madera caliente y té recién hecho las envolvió al instante.

  Allí las esperaban tres personas: una pareja de ancianos y una chica joven con orejas de gato negras y ojos dorados. La ni?a, claramente otra catsith, agitó ligeramente la cola al verlas.

  —Bienvenidas —dijo con amabilidad el hombre mayor, dando un paso al frente—. Soy Kamiki Genzou, due?o de esta posada.

  —Y yo soy Ume, su esposa —a?adió la mujer con una reverencia suave.

  —Y yo soy Kamiki Rin —se presentó la chica, saludando con energía.

  Los tres mostraron una hospitalidad impecable.

  —Por aquí, por favor —continuó Genzou—. Les mostraremos su habitación. Y no se preocupen por su equipaje, una de nuestras empleadas lo llevará en un momento. Agradecemos mucho que hayan elegido hospedarse aquí.

  Mientras caminaban por los pasillos de madera pulida, Mochi se deslizó hasta quedar junto a Haruka y le susurró con sospecha:

  —Oye… ?tú hiciste algo? Es raro… ?el due?o de un lugar tan grande viniendo a recibirnos personalmente?

  Haruka, sin cambiar su expresión tranquila, respondió con calma como si no fuera la gran cosa:

  —Alquilé la posada completa para el fin de semana. Así podremos entrenar sin preocuparnos por otros huéspedes.

  Mochi se detuvo medio paso, con los ojos muy abiertos.

  —??Eh!? ?La alquilaste entera? ?La posada entera-entera? ?Por todo el fin de semana?

  —Sí —respondió Haruka, como si fuese lo más normal del mundo.

  —E-espera… ?Eso lo pagó la OHRA, verdad?

  Haruka negó con la cabeza.

  —Lo pagué yo. No te preocupes, no fue nada.

  Mochi se preguntó cuánta fortuna tenía que ganar una agente de segundo rango para decir que alquilar una posada enorme y lujosa “no fue nada”.

  Mochi se preguntó qué tama?o tendría la cuenta bancaria de de Haruka.

  Las tres entraron a la habitación ubicada en el segundo piso. Era amplia, con tatamis relucientes, una mesita baja con un jarrón de flores de temporada y una enorme ventana corrediza que dejaba ver parte del bosque. Mochi abrió los ojos de par en par.

  Claro… Haruka debió alquilar la habitación más grande de toda la posada.

  Al menos se sentía aliviada de que las tres compartirían la misma habitación; así evitarían otra discusión absurda como la del autobús —solo que esta vez la batalla habría sido por decidir quién dormía cerca de Mochi.

  Genzou se despidió con otra reverencia amable antes de retirarse. Poco después, dos empleadas llegaron para dejar el equipaje cuidadosamente junto a la pared.

  —?Sempai! —Miyu ya estaba aferrada al brazo de Mochi—. ?Vamos a las aguas termales! ?No puedo esperar para entrar!

  Pero antes de que pudiera arrastrarla fuera, una de las empleadas se disculpó con suavidad.

  —Perdónenos. En este momento las aguas termales están siendo limpiadas. Pero no se preocupen, en aproximadamente una hora estarán listas.

  Miyu se desinfló como un globo, sus hombros cayendo.

  Mochi le dio palmaditas reconfortantes en la espalda.

  —Tranquila, Miyu. Estaremos aquí tres días. ?Vamos a tener un montón de oportunidades para sumergirnos!

  —Mmm… supongo que sí… —murmuró Miyu, recuperando un poco el ánimo.

  Entonces, como si un interruptor se encendiera en su cabeza, Miyu se?aló la ventana con energía renovada.

  —?Vamos a caminar! ?Quiero ver el lago de cerca!

  Haruka, que estaba ordenando unas herramientas de entrenamiento, asintió sin levantar mucho la mirada.

  —Vayan. Yo me quedaré preparando lo necesario para después.

  Mochi abrió la boca para negarse, recordando el aire helado que había afuera, pero Miyu ya la estaba empujando hacia la puerta.

  —?P-pero hace frío! —protestó Mochi, temblando solo de imaginarlo.

  Aun así, terminó cediendo. Se puso una segunda capa de ropa bajo el cuerpo de Kero, y además una gorra gruesa para cubrir sus orejas.

  —Bien, ya estoy lista… creo…

  Las dos salieron de la posada y bajaron por los senderos de piedra rodeados de árboles. El aire era frío, pero también puro y refrescante. Cuando llegaron al mirador natural, ambas se quedaron sin palabras.

  El lago era enorme y resplandecía bajo la luz del sol, como un gigantesco espejo. El bosque se reflejaba en su superficie, creando un paisaje digno de un libro.

  —Increíble… —susurró Miyu.

  —Sí… parece una pintura… —respondió Mochi, maravillada.

  Mientras avanzaban por el sendero junto al lago, divisaron algo más adelante: una estructura peque?a de madera, como un altar. Y frente a él, alguien estaba arrodillado, rezando en silencio.

  —?Oh! ?Es Rin! —dijo Miyu, reconociendo la figura.

  Las dos se acercaron con curiosidad. Rin terminó su oración y se puso de pie con gracia. Al verlas, sonrió y les hizo una reverencia educada.

  —Bienvenidas nuevamente. Me alegra verlas disfrutando del paisaje.

  Mochi observó el peque?o altar de madera, humilde pero bien cuidado. Estaba decorado con cintas blancas y campanillas que tintineaban suavemente con la brisa.

  —?Este altar es para alguna deidad local? —preguntó Mochi, inclinando un poco la cabeza.

  Rin sonrió y se acercó al altar, posando una mano sobre el travesa?o superior con un gesto cuidadoso.

  —Sí. Este es el altar de Mizuchi-sama, la deidad protectora que habita en el lago.

  —?Una deidad…? —Miyu abrió los ojos con curiosidad.

  Rin asintió antes de continuar, su voz adoptando un matiz más sereno, como si estuviera contando un cuento transmitido por generaciones.

  —Según la leyenda, hace siglos este lugar fue atacado por un ejército de yokais surgidos directamente del Yomi.

  Los habitantes de estas monta?as creyeron que sería su final. Las criaturas eran innumerables… y feroces.

  Pero entonces apareció Mizuchi-sama. Se dice que luchó contra aquel ejército durante tres días y tres noches sin detenerse.

  La batalla fue tan intensa que el lago entero se ti?ó de rojo con la sangre de los yokais derrotados.

  Miyu tenía los ojos brillando de emoción y miedo a la vez.

  —Y al amanecer del cuarto día, cuando la batalla terminó, Mizuchi-sama regresó a descansar en el fondo del lago… y sus aguas se purificaron.

  Desde entonces, los habitantes de este valle lo veneran como su protector—prosiguió Rin.

  Mochi y Miyu, contagiadas por el ambiente solemne, se inclinaron respetuosamente frente al altar.

  —Gracias por contarnos la historia, Rin —dijo Miyu con una sonrisa sincera.

  —Sí… es una leyenda hermosa —a?adió Mochi.

  Rin respondió con otra peque?a reverencia.

  —Me alegra que les haya gustado. Si necesitan algo, no duden en avisarme.

  Tras despedirse, las dos chicas retomaron el camino de regreso hacia la posada. El sol iba descendiendo, ti?endo el lago de tonos dorados.

Previous chapter Chapter List next page