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Already happened story > The Cat’s Curse (español) > 10. Reencuentro

10. Reencuentro

  —?Mochi!

  Miyu irrumpió en la sala como un torbellino de energía pura, con una sonrisa radiante que iluminaba todo a su paso. Parecía que me hubiera estado buscando durante semanas.

  Antes de que pudiera reaccionar, ya estaba frente a mí, tomándome de las manos con entusiasmo.

  —?No puedo creerlo! ??Estás aquí también?! ?Es increíble! —dijo, con los ojos brillando como estrellas—. ?Gracias otra vez por salvarme! En serio, ?todavía lo pienso y me da escalofríos!

  —Y-yo… —intenté responder, pero no tuve oportunidad.

  —?Y escúchame esto! Me dijeron que tengo una habilidad especial, ?lo puedes creer? ?Ni yo me lo esperaba! Siempre supe que lo sobrenatural existía —rió, agitando las manos—. Así que cuando me ofrecieron unirme a OHRA, ?acepté en el acto!

  Sonreí con timidez, sin poder decir una sola palabra. Era como mirar un cachorro hiperactivo.

  —?Ah! ?Y mira esto! ?Tengo un arma! —exclamó, soltando una de mis manos para buscar algo a su espalda.

  Sacó un wagasa, un paraguas tradicional de papel. El tono rojo intenso del papel contrastaba con los sutiles patrones florales que lo adornaban, y el mango negro lucía elegante y firme.

  —?Verdad que es precioso? Parece un simple paraguas, ?pero es súper resistente! Me dijeron que tiene habilidades especiales y puede usarse como escudo. No tengo idea de cómo activarlas aún, ?pero estoy practicando! —dijo con orgullo, girando sobre sí misma mientras levantaba el wagasa por encima de su cabeza.

  Solo asentí, aún sujetando su otra mano. No sabía si estaba so?ando o qué, pero era difícil no contagiarse de su alegría.

  Miyu era una tormenta de emociones.

  —?Ah, perdón, estoy hablando demasiado! —dijo de pronto, deteniéndose en seco—. Es que estoy tan emocionada… Tú estás en mi equipo, ?verdad?

  —S-sí… —alcancé a responder por fin, soltando una peque?a risa.

  —?Entonces trabajaremos juntas! ?Va a ser lo mejor del mundo!

  Por un momento, todo nerviosismo desapareció. Estaba tan animada que me era imposible no relajarme con ella.

  —Oye, Mochi… ya que estamos en el mismo equipo… eso te hace mi senpai, ?cierto? ?Puedo llamarte Mochi-senpai?

  Era la primera vez que alguien me decía así.

  —No tengo problema-

  —?Perfecto! ?Tomémonos una foto, Mochi-senpai! Para celebrar este momento.

  No tuve tiempo de decir nada. Se colocó a mi lado con rapidez, sacó su smartphone y estiró el brazo. Apenas tuve tiempo de posar con una sonrisa antes de que tomara la selfie.

  —?Genial! Salimos hermosas. ?Puedo subirla a mi blog? A mis seguidores les encantará conocer a mi compa?era de equipo.

  —?Eh? ?Un blog? Mmm... por mí está bien, pero… —me incliné un poco y le susurré al oído—. Miyu, no creo que eso sea una buena idea. Esta es una organización secreta… podrían molestarse si publicás algo así. Incluso podría ser peligroso.

  —No te preocupes por eso —respondió con total naturalidad—. Cuando me uní, pregunté si podía seguir con mi blog. Después de todo, ?las fotos de anomalías harán que mis visitas se disparen! Me dijeron que no había problema..

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  La miré con los ojos entrecerrados. ?De verdad le dieron permiso para eso? ?No se suponía que OHRA era una organización secreta y ultra discreta? ?Despues le preguntare a Haruka sobre esto?

  Clac.

  La puerta se abrió con firmeza, interrumpiendo nuestros pensamientos. Las dos giramos la mirada hacia quien acababa de entrar...

  Entró un chico que parecía apenas uno o dos a?os mayor que nosotras. Llevaba una chaqueta oscura abierta sobre una camiseta blanca simple, el pantalón algo arrugado, y un aire despreocupado. De su cabeza sobresalían un par de cuernos negros, curvados hacia atrás, entre su cabello rubio y despeinado. Detrás de él se balanceaba una larga cola negra que se movía perezosamente, como si tuviera vida propia.

  —?Eh? ?Así que ustedes son mis nuevas compa?eras? —dijo con una sonrisa confiada, levantando una mano en un saludo casual—. Encantado. Soy Zeke, agente de tercer rango… y también su líder de equipo.

  Miyu y yo intercambiamos una mirada fugaz de sorpresa.

  —?Líder?

  —Sí, me lo confirmaron hace unos minutos. Aunque tranquilas, no soy del tipo que da órdenes porque sí —rió mientras se acercaba con paso relajado.

  —Yo soy Noa —me presenté con una peque?a reverencia, aún un poco nerviosa.

  —?Y yo Miyu! —a?adió ella, sonriendo con entusiasmo—. ?Encantada de conocerte!

  Zeke asintió, pasándose una mano por la nuca mientras nos observaba con atención.

  —Perfecto. Parece que me tocó un buen equipo.

  —Mochi… ?qué significa eso de “agente de tercer rango”? —preguntó Miyu, ladeando la cabeza con curiosidad.

  La pregunta me tomó por sorpresa. En realidad, yo tampoco lo sabía con certeza. Me giré hacia Zeke en busca de ayuda. él notó mi mirada y sonrió.

  —Tranquilas, es mi deber como líder explicarles todo esto —dijo, con aire confiado.

  Se acercó a una banca y se sentó con los brazos cruzados, luego comenzó su explicación con tono didáctico:

  —En OHRA hay cinco rangos principales que determinan la experiencia y nivel de un agente. El quinto rango es el más bajo: reclutas. Ahí están ustedes ahora. Es donde empiezan todos los nuevos, y donde se aprende lo básico.

  —Ohh… —murmuró Miyu, atenta.

  —Luego está el cuarto rango: los operadores. Se considera que un agente en este rango ya está completamente entrenado. Son los que suelen recibir misiones estándar y patrullan en zonas urbanas.

  —?Y tú estás en el tercero, no? —pregunté.

  Zeke asintió.

  —Exacto. Los agentes de tercer rango son especialistas. En general, ya dominamos por completo nuestra arma asignada y sabemos usar una buena variedad de hechizos. A partir de este rango se nos permite liderar equipos y misiones de riesgo medio a alto.

  —Suena difícil llegar hasta ahí… —comentó Miyu, algo impresionada.

  —Lo es. Pero de ahí en adelante, la diferencia de poder se vuelve aún más abismal —continuó Zeke, apoyando un brazo sobre su rodilla—. Los agentes de segundo rango son la élite de la organización. Son increíblemente fuertes y hábiles; pueden cumplir misiones de nivel extremo en solitario. Tu amiga Haruka, por cierto, es una de ellos.

  —?Lo sabía! Haruka es increíble —solté, sin poder evitarlo.

  Zeke soltó una risa suave.

  —Sí, lo es. Por último, están los agentes de primer rango. Son tan poderosos que muchos ya no se los considera del todo humanos. Para llegar a ese nivel deben someterse a una operación sumamente riesgosa… si sobreviven, ganan un poder incomparable.

  —?Una operación? ?Qué clase de operación?

  —Es confidencial—. No tengo muchos detalles. Solo sé que cada sede de OHRA está dirigida por uno de ellos. De hecho, esta sede tiene dos.

  —Bien, si ya entendieron cómo funciona el sistema de rangos, entonces podemos dar por terminada la reunión de hoy. Lo principal era presentarnos oficialmente.

  Miyu y yo asentimos.

  Luego de eso, intercambiamos nuestros números. Zeke nos dijo que se pondría en contacto con nosotras tan pronto como se nos asignara nuestra primera misión.

  Se despidió con un gesto despreocupado y salió del edificio, dejándonos solas nuevamente.

  Me quedé mirando la puerta unos segundos. No tenía mucho más que hacer hoy, y tampoco podía regresar a casa todavía. Supongo que volveré a casa de Haruka y la esperaré allí.

  Justo cuando estaba a punto de despedirme, Miyu me habló:

  —Mochi-sempai, ?tenés algo de tiempo libre después de esto?

  —Sí, hoy estoy libre.

  Sus ojos brillaron como los de un ni?o frente a una tienda de dulces.

  —?Perfecto! Me transferí a un colegio que queda cerca de aquí —dijo Miyu con una gran sonrisa—. Hoy no hay clases, pero tengo que pasar a hacer unos trámites para dejar todo listo.

  —?Un colegio cerca de acá…? —repetí, pensativa—. El único colegio que queda cerca de la sede es… el mío.

  Miyu parpadeó un par de veces, como procesando lentamente lo que acababa de decirle. Luego, como si una chispa se encendiera dentro suyo, su expresión se iluminó de inmediato.

  —??En serio?! ?Eso es genial! ?Vamos a ser compa?eras de clase también! ?Estoy tan feliz! —exclamó, dando un peque?o salto en el lugar mientras me apretaba el brazo—. ?El destino definitivamente quiere que estemos juntas!

  No pude evitar reír por su reacción tan exagerada.

  —Si querés, te acompa?o al colegio —me ofrecí con una sonrisa.

  —?Eso justo te iba a pedir! —respondió encantada, tomándome del brazo con naturalidad, como si ya fuésemos amigas de toda la vida—. ?Vamos, Mochi! ?Este día se está volviendo cada vez mejor!

  Salimos juntas de la sede de OHRA, y la luz cálida del mediodía nos recibió con una brisa suave que movía las hojas de los árboles. Caminábamos a buen ritmo, siguiendo el camino que conocía de memoria hasta el colegio.

  Mientras charlábamos de cosas triviales, recordé algo que quería preguntarle desde hacía rato.

  —Miyu… ?a qué te referías cuando dijiste que tenías una habilidad especial?

  —Ah, eso —respondió con una sonrisa algo más tranquila—. La líder Ofelia me dijo que mis ojos son especiales. Al parecer… puedo ver el éter.

  Me detuve un segundo para procesar lo que acababa de oír.

  —?Ver el éter?

  —Ajá. Es raro, ?no? Pero parece que nací con esa habilidad. Yo no sabía qué era hasta que me lo explicaron.

  Ahora que lo decía, recordé claramente aquel momento durante el incidente en el túnel, cuando ella se?aló que había visto a la anomalía en la cabina telefónica… incluso antes que yo, y eso que yo ya había recibido entrenamiento de Haruka. En ese momento no lo entendí, pero ahora tenía sentido.

  —Eso explica muchas cosas —dije en voz baja, más para mí misma que para ella.

  Miyu sonrió con cierto orgullo, aunque también parecía un poco insegura.

  —Todavía no sé cómo controlarlo del todo, pero me están ense?ando. Me dijeron que si entreno bien, podría ver incluso fluctuaciones mínimas en el ambiente. ?Como un radar!

  —Wow… eso suena muy útil.

  —?Verdad? Me da un poco de miedo, igual. A veces veo cosas raras que otros no ven —murmuró, bajando un poco la voz—. Pero bueno, ya no estoy sola, ahora tengo un equipo.

  Sus palabras me tomaron por sorpresa, pero me hicieron sonreír sin querer.

  —Entonces… tendremos que protegernos mutuamente —dije, mirando hacia el frente.

  —?Eso, Mochi-sempai! ?Protección doble! —exclamó animadamente, levantando su wagasa como si fuera una bandera.

  Continuamos caminando, riendo y charlando.

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